"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora". Proverbio hindú.
"Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía". José Vasconcelos (1882-1959) Filósofo, educador y político mexicano.

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miércoles, 30 de mayo de 2012

ES MIO


Cuando Augusto aprendió a hablar, lo primero que dijo no fue ni mamá ni papá, dijo: "es mío". Era suyo el biberón, el chupete y el camión de juguete. Pero también era suyo el tractor del primo Carlos, la pelota de Carlota y el sillón de Simón. Y claro, así no había manera. Nadie quería jugar con Augusto. ¿Vosotros jugaríais con él? Yo tampoco.

martes, 20 de marzo de 2012

El duende del jardín

Érase una vez un duende invisible llamado Ezequiel que vivía en un jardín. Ezequiel dormía durante todo el día y por la noche cuidaba y limpiaba el parque: con unas tijeras muy pequeñas cortaba el césped con mucho cuidado; con una cuchara regaba las flores gota a gota y, para que crecieran más, cantaba a cada flor una bonita canción. Así, cuando llegaban los abuelos, los niños y los perros por las mañanas, se encontraban un jardín precioso.

martes, 28 de febrero de 2012

El dragón José Ramón


José Ramón es un enorme dragón con garras afiladas y colmillos gigantes. Aunque es un dragón, se porta bastante bien. No come niños ni princesas y siempre dice "por favor" y "gracias". Lo que pasa es que José Ramón, cuando se enfada..., ¡se enfada! Echa fuego por la nariz y, claro, eso es un lio. Por las mañanas se levanta de muy mal humor, y si algún día no quiere ir al colegio....¡frrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!, se pone muy rojo y un chorro de fuego arrasa el desayuno.
- ¡Hijo mío! ¡Cómo te pones! ¡Ya has quemado las tostadas! -dice su padre dragón.
Si los Reyes Magos no le traen lo que ha pedido.......¡frrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!, enormes llamas le salen por la nariz y quema todo el salón.
- Ya estamos otra vez, ¿quieres hacer el favor de dejar de incendiarlo todo? -dice su madre disgustada.
Para José Ramón enfadarse era un problema y, por eso, fue a hablar con su abuela Gema.
- Cuando veas que te enfadas -dijo la abuela dragona-, respira muy hondo y piensa en cosas buenas, y si aún así no se te pasa....mmmm, haz lo que hacía tu abuelo: échate un cubo de agua por la cabeza.
Desde entonces, José Ramón intenta no enfadarse pero, como a veces no puede, siempre lleva un cubo de agua por si acaso.

Texto original de algaida. Cuentos de educación emocional. Educación infantil.